"El matador"

Deporte

Ayer vi un peculiar post en el blog de The-RockeR, www.bocabit.com. En el post hablaba de Tauromaquía, o el arte de matar Toros, y pese a que me parece una de esas salvajadas que no comparto, con este post, no pretendo convencer a nadie de ello, ni tan siquiera quiero hablar más de toros, sino de fútbol.

A todos en esta vida nos han puesto algún apodo, y Mario Alberto Kempes, no fue una excepción.

Este futbolista argentino, fue una estrella de calibre mundial que se distinguió por su clase/calidad técnica, y su precisión quirurgica a la hora de definir sus disparos a puerta.

Apenas con 16 años, el artísta de Bell Ville, ya era conocido como una promesa de imparable ascensión. Pocos años tardó en convertirse en un fijo en la selección y un candidato a máximo goleador del torneo.

Tras unos 6 años asombrando en su tierra, decidió convertirse en profeta, por lo que hizo las maletas y vino a Valencia, aquí, su garra y su capacidad goleadora le convirtieron en un astro, el cual brilló no solo en tierras españolas, sino que deslumbro a Europa. En su primer año con el Valencia fue el pichichi del torneo con 24 goles en Liga y alzando una copa de la UEFA.

Al año siguiente, revalido el título de pichichi, subiendo hasta los 28 goles. Aprovechando que en verano se jugaba la copa del mundo de selecciones, Kempes fue la estrella del equipo y consiguió proclamar para su país el trofeo de campeón. Un año más tarde, aún con el Valencia, se ganó la copa del Rey frente al Real Madrid por dos goles a cero.

De esta nada despreciable gesta, se pasó a una de mayor importancia, que no fue otra que la de ganar la Recopa de Europa y la Supercopa de Europa del año 1980, el futbolista fue de nuevo a ganar lo inalcanzable con el River Plate en Argentina. Tras un año mostrando su mejor fútbol en su patria, el futbolista tuvo que volver a Valencia, ya que los dirigentes del club de la Plata, no pudieron hacer frente a los pagos.

De vuelta en Valencia, el jugador ya no brilló como en sus dos primeros años y tras el batacazo del mundial de España’82, Kempes cedió su número 10 a una joven promesa de nombre Diego Armando Maradona.

Poco más puedo añadir de este matador, que muy posiblemente es el mejor jugador argentino de la historia, ya que por muy endiosado que este Maradona, no se puede obviar el hecho de que el astro Maradona, tuvo una discreta actuación en los clubs europeos. Kempes no obstante, ofreció un juego espectacular e hizó famosa la mítica camiseta de “la senyera” valenciana.

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